jueves, 4 de diciembre de 2014

Posesión

Tu cercanía me enciende como el fuego prende a la pólvora. Tardo medio segundo en desnudarme y con la mirada trababa en tu magnifico cuerpo, pareces cincelado en puro acero, recorro con la mirada cada centímetro de piel, te veo ponerte tenso a la espera de mi acercamiento. Sonrió hacia ti, mi corazón late al compás del tuyo, rápido y furioso, me aproximó y lo primero que hago es aprisionar tus labios con los míos, introduzco mi lengua en tu calor, tu sabor me embriaga al instante y tu respondes a mi demanda silenciosa, piel con piel, calor con calor, sexo contra sexo. Se encuentran, se acarician y se engruesan en una súplica atención. Cojo tu brazo derecho, separó mis labios de los tuyos y te muestro lo que termino de hacer aparecer en tu muñeca, es un brazalete simple pero forjado por mis antepasados, un símbolo de mi amor por ti, llevo uno idéntico. -Soy tuyo,- te digo con el pensamiento, siempre y eternamente tuyo. No espero una respuesta, te atraigo a mi dándote la vuelta, mi boca se adueña de tu piel, marcando a fuego mi posesión. 



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